Cuatro anécdotas veraniegas desde Holguín, la ciudad cubana bendecida por el Papa Francisco

MGC_4773 [%P]Toda anécdota es una posibilidad que tenemos los humanos de socializar sucesos y acontecimientos particulares, más o menos notables. Estas que les narraré están relacionadas con situaciones reales en las que fuimos partícipes, durante el actual verano, en la ciudad de Holguín y en la playa de Guardalavaca. Hemos seleccionado las que consideramos son representativas de actitudes y situaciones que se están arraigando en la sociedad cubana actual y que se deben enfrentar por todos con la misma energía que se enfrentan otros hechos.

Anécdota 1: Mañana del 26 de julio. Habíamos sido convocados, junto a nuestras familias, para un viaje de estímulo a la playa Guardalavaca, otorgados por el Sindicato de la Universidad de Holguín, a aquellos trabajadores que el colectivo considera que son merecedores del mismo por los resultados de sus desempeños en el curso escolar.

La hora de salida era las 7 a.m. desde un parque de la ciudad, y es aquí cuando comienza a trabarse el estímulo. Saldría un camión particular y un ómnibus de la Universidad hacia la playa con un recorrido previo. El primero, puntualmente inició su recorrido, el segundo, después de múltiples gestiones y varias respuestas, se apareció una hora más tarde y sólo disponía de un 50% de las capacidades previstas, porque el ómnibus que estaba planificado para 44 personas, se descompuso el día antes. Eso implicó que varios de los estimulados tuviéramos que realizar el viaje de ida y regreso de pié.

El costo del viaje es muy módico, sólo de 5.00 pesos por persona e incluye la transportación y dos meriendas (no se ofertaría almuerzo). La merienda se debía recoger en la sede “Oscar Lucero Moya” de la Universidad de Holguín. Aquí apareció la segunda sorpresa poco estimulante: los encargados de ofrecer esa merienda lo desconocían y por tal motivo, al momento de recibirla no estaba preparada, provocando otra tardanza más.

Sin muchos más detalles, la falta de coordinación y sobre todo, de sensibilidad de los organizadores de actividades “de estímulos” a trabajadores, generan situaciones como las narradas en esta anécdota.

SAM_2158 [%P]Anécdota 2: Cálida mañana de agosto de 2016 en un Mercado Agropecuario Estatal de Holguín. Se vendía una gran cantidad de productos, incluyendo unos enormes plátanos viandas procedente de otras provincias. Un joven dependiente, muy atento y dispuesto a atender con respeto y calidad, estaba de turno. No debe tener más de 20 años de edad. Al momento de atenderme recibe una llamada telefónica a su móvil. Del otro lado de la línea al parecer alguien le informa que iba a cerrar la lista de la mañana del folio –juego de azar ilegal pero que casi todos juegan por la mañana y por la tarde en todo el país– y aquel joven, sin mucho recato le dijo al interlocutor: “ponle 100 a mi número, ¿tú no sabes cuál es…? Si, ponle 100 al 38”

A esa hora comencé a hacer cálculos. Si aquel imberbe era capaz de votar 100 pesos de esa forma, en cuántos podía salirle una jornada laboral… Realmente no podía creer lo que estaba viendo y escuchando, pero son realidades que nos acompañan en la cotidianidad del cubano.

Anécdota 3: Martes 16 de agosto, un viaje “por la libre” a la playa Guardalavaca. La familia decidió, antes de concluir el mes de descanso, volver a la playa. Nuestros cuerpos así lo reclamaban. Fuimos hasta la piquera de autos particulares de la cercanía de los edificios de 18 plantas, para irnos cómodamente sentados, por sólo 30.00 pesos por persona en moneda nacional (CUP), pero al llegar, un personaje que desde los pies hasta la cabeza revela sus intenciones de mercadeo, cada vez que llegaba un auto acudía primero que los restantes pasajeros a conversar con el chofer y éste último, después de la conversación, respondía a los viajeros: “sólo voy a la playa si me alquilan y pagan, entre todos, 15 CUC…”

De 150.00 CUP que inicialmente debíamos desembolsar, ya la cuenta se había multiplicado por más de dos: ahora nos costaría el viaje 360.00 CUP. Tuvimos que cambiar los planes e irnos en un ómnibus bien apretadito, pero por sólo 25 pesos y que se tardó unos 30 minutos más del que teníamos planificado para llegar a la hermosa playa de Guardalavaca.

Ya en Guardalavaca, continuaron las sorpresas. En ninguno de los kioscos que prestan servicio en las arenas de la playa, habían surtido cervezas ese día, por lo que la sed debíamos calmarla con otro líquido. Tampoco había helados. Alrededor del mediodía, comienzan a surtir esos productos tan demandados, y como los refrigeradores no reúnen todos los requisitos de enfriamiento para un clima como el nuestro, teníamos dos opciones: 1) no beber una cerveza fría, o 2) beber cerveza caliente…

Pero la mayor sorpresa nos la llevamos cuando fuimos a comprar helados. El dependiente, con una naturalidad propia del que no desea prestar ningún servicio nos dijo: “los helados no se pueden vender hasta después de las 5 de la tarde, porque necesitan un proceso de acomodo en la nevera que llevaría ese tiempo…” ¡y eran las 12.30 p.m.! Mi esposa lo interrogó varias veces, y las evasivas fueron sus respuestas.

Nuestra conclusión: se habían coordinado varios factores para hacer de nuestra estancia en la playa, algo desagradable… pero teníamos que pensar más en la “nube blanca” que en la existencia de la “nube negra”.

Anécdota 4: Viernes 19 de agosto de 2016, policlínica Alcides Pino, 8:00 a.m. Después de tres meses de haber reservado el turno para ser atendido por el Urólogo, me persono en la consulta. Más de diez personas habían llegado antes que yo y esperaban por el inicio de la misma. Disímiles historias se contaban a esa hora de la mañana por los pacientes allí reunidos, muchos de los congregados, eran de la tercera edad.

Varios de los asistentes estaban pendientes de consulta desde el mes anterior, porque en la correspondiente al mes de julio –sólo el tercer martes de cada mes asiste el especialista a la policlínica-, no había asistido el médico.

A las 9:00 a.m. uno de esos pacientes –que llevaba más de cuatro meses de espera- decide buscar información con los directivos de la policlínica. Al principio, nadie sabía si asistiría o no el médico. Por fin, a las 9:30 a.m. se informa, pero no por ningún funcionario de la policlínica, que no habría consulta éste día. Debíamos volver el próximo viernes, que se aseguraba que de forma extra sí asistiría el médico, fue lo que nos informó el señor que hizo todas las gestiones ante la dirección de la policlínica Alcides Pino.

Desde el año 2009 estoy siendo atendido por especialistas en Urología. Al principio las consultas eran en el hospital clínico-quirúrgico y después, me trasladaron para el área de salud de mi residencia. Desde entonces, no hay una consulta que fluya felizmente. En más de una ocasión se han producido demoras de varias horas para que comience y en otras, el traslado de fecha, porque ha estado ausente el Urólogo.

Resulta inconcebible como en un país que sus hijos, en número superior a los dos mil, derramaron su sangre en gesto solidario y extremadamente altruista por la libertad e independencia de otros pueblos del mundo, ahora aparezcamos marcados bajo la idea de “despreciaos los unos a los otros”.

Es muy lamentable a su vez, que un país, que ha formado miles de médicos y especialistas, muchos de los cuales prestan actualmente sus servicios gratuitamente en otras tierras del planeta, tenga que vivir carencias de personal médico por disímiles causas, entre ellas, la emigración.

En las anécdotas antes narradas se hace muy evidente que la falta de control y exigencia empañan la calidad de muchos de los servicios que en lugares como los hospitales, policlínicas o los centros de recreación y turismo, se les debe prestar a los pacientes o a los clientes, no importa si es un nacional o es un extranjero, porque de lo que si estamos conscientes es que esos maltratos no tienen mucho distingo de nacionalidad.

Hechos como los narrados, alejan cada vez más la posibilidad de alcanzar una sociedad prospera y sostenible, a la que sin diferencias, todos aspiramos y hace mucho estamos batallando por lograrla…

Ojala que el próximo otoño y el invierno del hemisferio Norte, que pronto recibiremos, no nos traigan muchas anécdotas de malos servicios, mal tratos, irresponsabilidades, indolencias y otras muchas carencias que empañan, como una “nube negra”, el día a día de los habitantes de esta bella isla.

Anuncios

Acerca de Holguinero de Futuro

Desde el 24 de abril de 1957, soy Holguinero. Hijo de Carmen y José. Profesor de Nivel Superior de Geografía (Holguín, 1979); Licenciado en Educación, especialidad Geografía (Holguín, 1981); Máster en Didáctica de la Educación Superior (Santiago de Cuba, 1998) y Doctor en Ciencias Pedagógicas (Holguín, 2005). Actualmente me desempeño como Asesor para la gestión de proyectos en la Universidad de Holguín, Cuba. Y si volviera a nacer... de seguro volvería a ser MAESTRO
Esta entrada fue publicada en Blog, Descanso, Inversiones, Investigación, Política, Servicios, Sociedad, Solidaridad, Uncategorized, Vacaciones y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cuatro anécdotas veraniegas desde Holguín, la ciudad cubana bendecida por el Papa Francisco

  1. Ernesto dijo:

    Eso es desgraciadamente inherente al sistema socialista y para que cambie debe existir una transformación cultural forzada. Algo Cómo eso es inconsevible en el Capitalismo donde la mayoría de los negocios son privados y sus metas son vender y vender.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s